Los bonos de tierras sostenibles: un nuevo mecanismo para mitigar los impactos del cambio climático

Fábrica de palma aceitera en Santarem, Brasil. CIFOR/Miguel Pinheiro.
20 julio 2018
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Bonn, Alemania (Landscape News) – Los países con bosques tropicales próximamente podrían usar un nuevo mecanismo financiero para tener acceso al capital que necesitan para cambiar a sistemas de manejo de tierras sostenibles y de bajas emisiones de carbono, de acuerdo con un reporte reciente de The Nature Conservancy (TNC) en alianza con la Iniciativa de Bonos Climáticos.

Al aprovechar los mercados de bonos convencionales e igualando esos fondos con acuerdos de pagos basados en resultados para alcanzar los objetivos de emisión, dice el reporte, los bonos de tierras sostenibles (SLBs, por sus siglas en inglés) pueden ayudar a lograr economías viables que alcancen los objetivos establecidos en el Acuerdo de París de la ONU y mitigar los impactos del cambio climático.

Las innovadoras herramientas de inversión verde como los SLBs serán discutidas en el Simposio sobre Inversiones y Finanzas del Global Landscapes Forum el 30 de mayo en Washington DC. En el foro se presentarán casos de negocios con metas de mejoramiento de paisajes que cumplieron con los requisitos de rentabilidad, gobernanza, tenencia, inclusión social, monitoreo y trazabilidad.

El evento también destacará ejemplos de acuerdos que están diseñados para coincidir con los aspectos particulares de las inversiones de capital natural. Hace más de una década, se crearon los denominados bonos verdes para financiar proyectos que tienen beneficios ambientales y/o climáticos positivos. Desde que el primer bono verde contemporáneo fue emitido por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) en 2007, la incipiente industria ha crecido tan rápido como un bosque de bambú en China.

Los bancos multilaterales de desarrollo fueron los únicos emisores de bonos verdes hasta el año 2012, cuando se vendieron los primeros bonos verdes corporativos.Desde entonces, el mercado ha explotado, desde casi 10 mil millones USD en 2013 hasta más de 40 mil millones USD en 2015. El año pasado, de acuerdo con la Iniciativa de Bonos Climáticos, la emisión de bonos verdes alcanzó el récord de 160.8 mil millones USD y podría alcanzar 250 mil millones USD este año.

El surgimiento de bonos verdes ha sido aclamado por la ONU como “uno de los desarrollos más significativos en el financiamiento de oportunidades de bajas emisiones de carbono y resilientes al clima”. Y un comunicado del grupo G20 en septiembre de 2016 hizo un llamado al desarrollo y la inversión transfronteriza en mercados locales de bonos verdes.

El rápido crecimiento de mercados internacionales de bonos verdes, demuestra cómo los mecanismos del mercado de capitales pueden usar capital privado para abordar el cambio climático global y canalizar los fondos del sector privado en las economías emergentes, de acuerdo con la Corporación Financiera Internacional, miembro del Banco Mundial.

Sin embargo, hay dos advertencias: en primer lugar, en comparación con el total de bonos en circulación (alrededor de $ 120 trillones), el mercado de bonos verdes aún es pequeño. En segundo lugar, la mayoría de estos bonos se emiten para financiar el transporte sostenible, edificios con bajas emisiones de carbono y energía renovable.

Muy poco se dirige hacia el espacio de uso de la tierra. Los pocos bonos verdes relacionados con el uso de la tierra que han sido reconocidos por la Iniciativa de Bonos Climáticos apuntalan la gestión de bosques en los países desarrollados, según Ivo Mulder, Coordinador de Finanzas y Sector Privado del Programa ONU-REDD. 

 

Ingresar al Bono de Tierra Sostenible

Los autores del reporte de TNC/Iniciativa de Bonos Climáticos explican que los SLBs son bonos a largo plazo y con tasa fija, emitidos por un gobierno (o una agencia del gobierno o un banco de desarrollo) y situados con los inversores en los principales mercados internacionales de capital. Están respaldados por la fe y el crédito de la entidad emisora y se clasifican en igualdad de condiciones con todos los demás bonos del mismo prestatario. En este sentido, los SLBs son instrumentos convencionales de deuda y podrían ser estructurados ya sea como bonos regulares o Sukuk (bonos de estilo islámico).

Se pueden clasificar fácilmente en el calendario normal de emisión de bonos de un país. Los vencimientos suelen ser de siete a treinta años, lo que refleja la escala de tiempo que las inversiones en el desarrollo de tierra sostenible podrían tomar para completarse. Sin embargo, los SLBs difieren de los bonos regulares en dos aspectos diferentes: el emisor utiliza las ganancias para iniciativas de manejo sostenible de tierras para reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero. El emisor entra simultáneamente en un acuerdo de pago basado en resultados (PBR) a largo plazo con un tercero que está diseñado para compensar parcial, o incluso totalmente, el pago anual de intereses sobre el SLB, siempre que los niveles de reducción de emisiones basadas en tierras previamente acordados se logren durante ese año.

El riesgo compartido entre los prestatarios de los bosques tropicales, los inversionistas en el mercado de capitales y los contribuyentes que pagan por resultados incorporados en los SLB, es un cambio radical en cuatro aspectos importantes, dice el informe. Primero, los SLB pueden reducir los costos de financiamiento del prestatario para la mitigación del cambio climático. Segundo, el compromiso de un gobierno con el uso de tierras con bajas emisiones de carbono es un catalizador para la inversión adicional en prácticas de uso sostenible de la tierra, especialmente del sector privado.

Tercero, los fondos recaudados mediante la emisión de un SLB pueden ayudar a un país con  bosque tropical a lograr ganancias económicas sostenibles y ganancias ambientales más amplias, especialmente en las zonas rurales. Cuarto, un SLB y su acuerdo de PBR cohesionan el apoyo internacional para el uso sostenible de la tierra por parte de gobiernos, prestamistas, organizaciones no gubernamentales e inversionistas privados. También puede catalizar el apoyo interno fomentando la coordinación entre los departamentos gubernamentales relevantes y la participación de las partes locales interesadas.

Si bien aún no se han concretado acuerdos SLB, hay varios en progreso. “Esperamos ver uno listo en los próximos 12 meses”, dice Peter Wheeler, vicepresidente ejecutivo de The Nature Conservancy. Mientras tanto, el Fondo de Financiamiento de Paisajes Tropicales (TLFF, por sus siglas en inglés) – una asociación entre el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, BNP Paribas, Capital ADM y el Centro Mundial de Agroforestería, anunciaron el 26 de febrero la transacción inaugural: un bono histórico de 95 millones USD para ayudar a financiar una plantación de caucho natural en tierras muy degradadas en dos provincias de Indonesia.

La principal actividad generadora de ingresos que respalda este vínculo es la producción y venta de caucho de la plantación extendida. “El bono de uso de tierras del TLFF equilibra la necesidad de mejorar la producción agrícola con la creación de empleo y los beneficios climáticos”, dice Mulder, del Programa ONU-REDD. “Esto también podría ser un nuevo canal a través del cual se podría canalizar el capital privado para apoyar los objetivos de desarrollo sostenible”.



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