Delegados del Desafío de Bonn: Comprometerse globalmente y actuar localmente en la restauración del paisaje

Bonn Challenge 3.0 summit. Itapu restoration trail. Restored corridor in Itapu. CIFOR/Yoly Guterrez
23 abril 2018

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BOCA DEL IGUAZÚ, Brasil (Landscape News) – Ahora que los casi 50 países alrededor del mundo que se han comprometido a restaurar 160 millones de hectáreas de tierra deforestada o degradada, es hora de echar raíces convirtiendo esas promesas en florecientes paisajes que beneficien a las comunidades locales, dijeron los altos funcionarios de gobierno cuando se reunieron del 16 al 17 de marzo en Boca del Iguazú, Brasil.

Un punto clave es la participación de los gobiernos y las comunidades locales, dijeron los delegados.

El encuentro fue la tercera reunión de alto nivel del Desafío de Bonn, una iniciativa lanzada en el 2011 para restaurar 150 millones de hectáreas de tierra deforestada y degradada para el 2020 y 350 millones de hectáreas para el 2030.

Pero mientras que cada país se ha comprometido con cierto número de hectáreas, tanto el trabajo de restauración de paisajes como sus beneficios, son ejecutados a niveles muy locales.

Y los detalles varían de un lugar al otro, como encontraron los expertos de restauración en Malawi cuando se dieron a la tarea de hacer un plan para cumplir con la meta del país de restaurar 4.5 millones de hectáreas para el 2030. Una comisión viajó a cada distrito del país, reuniéndose con oficiales de los gobiernos locales, líderes de comunidades tradicionales y miembros de las comunidades locales, dijo Clement Chilima, director de forestería de Malawi.

El objetivo fue “descubrir lo que ellos, como propietarios de la tierra, entienden por áreas degradadas,” dijo.

Las definiciones de degradación variaron, pero la gente generalmente usa la palabra para describir “un área que ya no es tan útil como solía serlo,” dijo Chilima. “Principalmente es el uso perdido de la tierra”.

Podría ser tierra que sufre de erosión de suelos ahora pero que una vez estuvo arbolada, o un lugar que solía tener árboles u otro tipo de biodiversidad, pero que ahora carece de vegetación. También podría ser un área donde la gente alguna vez obtenía productos no maderables como animales de caza, frutas o plantas medicinales, pero la cual ya no es productiva.

La comisión utilizó esa información para mapear el paisaje degradado de Malawi. También recogió ideas de la comunidad acerca de cómo restaurar esos paisajes para que recuperen el valor que alguna vez tuvieron para las comunidades locales.

“Incluso dentro del mismo distrito, diferentes sitios tienen diferentes ideas respecto a la restauración, dependiendo para lo que pensaban que la tierra era útil,” dijo Chilima.

Si el área fue reforestada con anterioridad, las comunidades podrían optar por la reforestación. En otros casos, la solución podrían ser mejores técnicas de cultivo para la hacer la tierra de cultivo más fértil, añadió.

El resultado fue una estrategia nacional con un entendimiento claro de las necesidades locales. El reto ahora es financiar el esfuerzo.

Malawi se ha unido a la Iniciativa de Restauración de Paisajes del Bosque Africano (AFR100), que apunta a restaurar 100 hectáreas para el 2030, y Chilima espera que el esfuerzo conjunto le traiga al país más posibilidades de financiamiento.

La compra local también es clave para implementar los proyectos de restauración, dice Alfonso Alonzo, ministro de ambiente y recursos naturales de Guatemala.

En Guatemala, los gobiernos locales son responsables de muchos programas y proyectos ambientales. Alonzo trabajó una vez con la Asociación de Municipios de Guatemala, por lo que después de convertirse en ministro de ambiente, buscó el apoyo de los alcaldes del país para los esfuerzos de restauración.

Su ministerio tiene oficinas en cada uno de los 22 departamentos del país y cada municipio tiene una unidad de manejo ambiental. Él se reúne regularmente con los funcionarios del gobierno municipal por región.

“Los políticos y el personal técnico deben entender el gobierno local,” dijo Alonzo. “Los alcaldes son los que tienen el contacto más directo con la gente. Es mejor construir desde abajo hacia arriba que desde arriba hacia abajo.” En el municipio de San Juan Ermita, en el suroeste de Guatemala, alrededor de 3,000 mujeres están en este momento involucradas en el trabajo de restauración, dijo.

El ministerio nacional propuso una estrategia y políticas de restauración del país, dijo Manuel Guariguata, investigador principal de manejo forestal y ecología forestal tropical del Centro Internacional de Investigación en Forestería (CIFOR), y uno de los observadores en la reunión del Desafío de Bonn en Brasil.

“En un país que tiene, digamos, un millón de hectáreas de tierra restaurada, necesitas un sistema de monitoreo que te diga cómo van las cosas en cada lugar, no uno que solamente te diga cuántas hectáreas fueron plantadas o cuánto carbono calculas que está siendo capturado,” dijo Guariguata.

“Necesitas un sistema de monitoreo dinámico que genere conocimiento social y que proporcione la información que necesitas para hacer los cambios necesarios si las cosas no van muy bien.”

(Translated by Guillermina Echeverria-Lozano)

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