Delegados del Desafío de Bonn se comprometen globalmente y a actuar localmente en la restauración de paisajes

Tabulando el progreso en los esfuerzos

Restauración en Itaipú. CIFOR/Yoly Gutierrez
23 April 2018

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FOZ DE IGUAZU, Brasil (Landscape News) – Ahora que casi 50 países alrededor del mundo se han comprometido a restaurar 160 millones de hectáreas de tierra deforestada o degradada, es momento de convertir esas promesas en florecientes paisajes que beneficien a las comunidades locales, dijeron los altos funcionarios de gobierno durante la reunión de alto nivel del Desafío de Bonn en Foz de Iguazú, Brasil, en el mes de marzo.

Un punto clave es la participación de los gobiernos y las comunidades locales, mencionaron los delegados.

El motivo del encuentro fue la tercera reunión de alto nivel del Desafío de Bonn, una iniciativa lanzada en el 2011 para restaurar 150 millones de hectáreas de tierra deforestada y degradada para el 2020 y 350 millones de hectáreas para el 2030.

Pero mientras cada país se compromete con un número de hectáreas para restaurar, tanto el trabajo de restauración de paisajes como sus beneficios, son ejecutados a niveles muy locales.

Y los detalles varían de un lugar a otro, como encontraron los expertos de restauración en Malawi cuando se propusieron trazar un plan para cumplir con la meta del país de restaurar 4.5 millones de hectáreas para el 2030. Una comisión viajó a cada distrito del país, reuniéndose con oficiales de los gobiernos locales, líderes de comunidades tradicionales y miembros de las comunidades locales, dijo Clement Chilima, director de forestería de Malawi.

El objetivo fue “descubrir lo que ellos, como propietarios de la tierra, entienden por áreas degradadas”, agregó Chilima.

Las definiciones de degradación variaron, pero la gente generalmente usa la palabra para describir “un área que ya no es tan útil como solía serlo”, dijo Chilima. “Principalmente es el uso perdido de la tierra”.

Podría ser tierra que actualmente sufre de erosión de suelos, pero alguna vez fue un bosque, o un lugar que solía tener árboles u otro tipo de biodiversidad; sin embargo, ahora carece de vegetación. También podría ser un área donde la gente alguna vez obtuvo productos no maderables como animales de caza, frutas o plantas medicinales, pero  ya no es productiva.

La comisión utilizó esta información para mapear el paisaje degradado de Malawi. También recogió ideas de la comunidad acerca de cómo restaurar estos paisajes para que recuperen el valor que alguna vez tuvieron para las comunidades locales.

“Incluso dentro del mismo distrito, tenían diferentes ideas respecto a la restauración, dependiendo de lo que pensaban era útil para la tierra”, dijo Chilima.

Si el área ha sido reforestada con anterioridad, las comunidades podrían optar por la reforestación. En otros casos, la solución podría ser tener mejores técnicas para que las tierras agrícolas sean más fértiles, añadió.

El resultado fue una estrategia nacional con un entendimiento claro de las necesidades locales. El reto ahora es financiar el esfuerzo.

Malawi se ha unido a la Iniciativa de Restauración del Paisaje Forestal Africano (AFR100), que apunta a restaurar 100 hectáreas para el 2030, y Chilima espera que el esfuerzo conjunto le traiga al país mayor posibilidades de financiamiento.

La compra local también es clave para implementar los proyectos de restauración, dice Alfonso Alonzo, Ministro de Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala.

En Guatemala, los gobiernos locales son responsables de muchos programas y proyectos ambientales. Alonzo trabajó una vez con la Asociación de Municipios de Guatemala, por lo que después de convertirse en Ministro de Ambiente, buscó el apoyo de los alcaldes del país para los esfuerzos en restauración.

Su ministerio tiene oficinas en cada uno de los 22 departamentos del país y cada municipio tiene una unidad de manejo ambiental. Alonzo se reúne regularmente con los funcionarios del gobierno municipal por región.

“Los políticos y el personal técnico deben entender al gobierno local”, dijo Alonzo. “Los alcaldes son los que tienen el contacto más directo con la gente. Es mejor construir desde abajo hacia arriba que desde arriba hacia abajo”. En el municipio de San Juan Ermita, en el suroeste de Guatemala, alrededor de 3,000 mujeres están involucradas en el trabajo de restauración, agregó.

El ministerio nacional propuso la estrategia y las políticas de restauración del país; y además, proporcionó orientación técnica e incentivos. Sin embargo, fue el gobierno local de San Juan Ermita el que organizó las escuelas de campo locales e implementó los planes de restauración.

La perspectiva local también es crucial para monitorear los resultados de restauración, dijo Manuel Guariguata, investigador principal y líder del equipo de Manejo Forestal y Restauración del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), y observador en la reunión del Bonn Challenge en Brasil.

“En un país que tiene, digamos, un millón de hectáreas de tierra restauradas, se necesita un sistema de monitoreo que le indique cómo van las cosas en cada lugar, no uno que simplemente le diga cuántas hectáreas se plantaron o cuánto carbono calcula que se está almacenando”, dijo Guariguata.

“Se necesita un sistema de monitoreo dinámico que genere conocimientos sociales y brinde la información necesaria para hacer correcciones si las cosas no van bien”.


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