Safeguards research gauges local participation, views of early-stage REDD+ initiatives

3 November 2014

Preliminary research shows somewhat limited village-level participation in early-stage efforts at curbing emissions through avoided tropical deforestation, according to scientists presenting at a recent conference.

The findings from Reducing Emissions from Deforestation and forest Degradation (REDD+) initiatives in six countries relate to REDD+ safeguards, which were created to mitigate social and environmental risks and promote non-carbon benefits. Among these is ensuring the full and effective participation of relevant stakeholders, including local people.

“We found low levels of knowledge about and participation in the early stages of REDD+ initiatives at the village level,” said Amy Duchelle, a scientist with the Center for International Forestry Research (CIFOR) who is involved in CIFOR´s Global Comparative Study (GCS) on REDD+. “But some of this could be due to the early stage at which the interviews were conducted, since many proponents—that is, REDD+ implementing organizations—were still in the early stages of their outreach efforts with local people.”

The GCS project aims to support policy makers and practitioners with information, analysis and tools, and to promote effectiveness, cost efficiency, equity and co-benefits, both in social and environmental terms.

At the Global Landscapes Forum: Countries are required to comply with seven REDD+ safeguards, which require information systems to enable results-based payments. How could these systems enable access to REDD+ financing opportunities? This will be the topic of a discussion session at the upcoming Global Landscapes Forum, 6-7 December in Lima.

Duchelle and colleagues are evaluating the early impacts of REDD+ projects and programs using a “before-and-after” approach, comparing data collected in surveys of villages, households and women in 2010-12 with data from 2013-14.

Communities involved in REDD+ interventions will be compared to those that were not, before and after implementation, in 23 REDD+ sites in six countries—Brazil, Cameroon, Indonesia, Peru, Tanzania and Vietnam—encompassing 190 villages and more than 4,500 households.

“Subnational initiatives provide evidence on how people could benefit or lose from REDD, particularly in relation to respect for local rights, participation and promotion of social co-benefits,” Duchelle said in a presentation given at the recent World Congress of the International Union of Forestry Research Organizations (IUFRO).

At sampled REDD+ sites, the number of villagers aware of REDD+ initiatives was particularly low: less than one-quarter of households had heard about REDD+ in general. Among those who had expressed an understanding of REDD+ initiatives, actual local involvement was low: 27 percent of respondents had been involved in early design or implementation, though this participation included merely attending a meeting, and was mostly passive in nature.

HOPES AND FEARS

The CIFOR researchers also asked about local people’s primary hopes and worries for the local REDD+ initiatives. The most common hope focused on income and welfare improvement, which is reflected in the livelihood enhancement activities that have become a centerpiece intervention of many of these initiatives. The main worry was also related to income, with local people expressing that their livelihoods could be harmed by REDD+ interventions or that they would not see any income benefits.

An array of REDD+ and other forest-based interventions are being applied at these sites; these could be thought of as enabling conditions (readiness activities such as securing tenure, environmental education, preparing communities), incentives (payment for environmental services, certification, subsidies), and disincentives (regulatory mechanisms, environmental compliance, taxes).

Among all villages, more than 450 forest-based interventions have been or are being applied, with more incentives than disincentives.

“This might look really good—you are punishing people less than you are trying to support them—but it does not show the weight of any one intervention,” Duchelle said. “A disincentive like prohibiting people from engaging in shifting cultivation practices could affect people quite badly and be tough to compensate, even through many incentives.”

Indeed, most of the income at the sample sites came from crops and livestock, pointing to the fact that anything done to change agricultural practices in communities will have an impact on their income portfolios.

“This highlights the importance of complementing incentives with disincentives, making sure that people are being compensated more than they are being punished to avoid doing harm and promoting social co-benefits when possible,” Duchelle said.

For more information on the topics discussed in this blog, please contact Amy Duchelle at a.duchelle@cgiar.org or Daju Resosudarmo at d.resosudarmo@cgiar.org.

This research was carried out as part of the Global Comparative Study on REDD+ and the CGIAR Research Program on Forests, Trees and Agroforestry and was supported in part by NORAD, AusAID, DFID, the European Commission, the Department for International Development Cooperation of Finland, and the David and Lucille Packard Foundation.

Por Martha Cuba, publicado originalmente en el blog Los Bosques en las Noticias

Una investigación preliminar muestra una participación un tanto limitada a nivel comunitario en los esfuerzos iniciales por reducir las emisiones de carbono mediante una disminución de la deforestación tropical, según un grupo de científicos en una conferencia reciente.

Los hallazgos de las iniciativas de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (REDD+) en seis países están relacionados con las salvaguardas de REDD+, mecanismos creados para mitigar los riesgos sociales y ambientales y promover beneficios no relacionados con el carbono. Estas salvaguardas incluyen garantizar una participación plena y efectiva de las partes relevantes, incluidas las poblaciones locales.

“Hemos hallado bajos niveles de conocimiento y participación en las etapas iniciales de las iniciativas de REDD+ a nivel de  las comunidades”, dijo Amy Duchelle, científica del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y miembro del equipo del Estudio Comparativo Global (GCS) sobre REDD+ de CIFOR. “Pero ello podría deberse a que las entrevistas se realizaron en una etapa temprana en la que muchos proponentes —es decir, las entidades ejecutoras de REDD+— estaban iniciando los esfuerzos de sensibilización entre la población local”.

El estudio comparativo global tiene como objetivo apoyar a los responsables del diseño de políticas y profesionales con información, análisis y herramientas, así como promover la validez, la eficiencia de costos, la equidad y los cobeneficios, tanto en términos sociales como ambientales.

  • En el Foro Global sobre Paisajes: los países deben cumplir con siete salvaguardas REDD+, las cuales requieren, entre otros, sistemas de información para permitir los pagos basados en resultados. ¿Cómo pueden estos sistemas permitir el acceso a oportunidades de financiamiento de REDD+? Este será el tema de una sesión en el próximo Foro Global sobre Paisajes, que se celebrará en Lima los día 6 y 7 de diciembre. Haga clic aquí para obtener más información.

Duchelle y sus colegas están evaluando los impactos iniciales de los proyectos y programas de REDD+ utilizando un enfoque orientado a evaluar el “antes y después”, comparando los datos recogidos en las encuestas realizadas a hogares, comunidades y mujeres en 2010-2012 con los datos del periodo 2013-2014.

Las comunidades que participaron en intervenciones de REDD+ serán comparadas con las que no lo participaron, antes y después de la implementación, en 23 sitios de REDD+ en seis países: Brasil, Camerún, Indonesia, Perú, Tanzania y Vietnam, abarcando un total de 190 aldeas y más de 4.500 hogares.

“Las iniciativas a nivel subnacional proveen evidencia de cómo la gente podría beneficiarse o perjudicarse debido a los procesos de REDD+, específicamente en lo que se refiere al respeto de los derechos locales, la participación y la promoción de los cobeneficios sociales”, dijo Duchelle en una presentación realizada durante el Congreso Mundial de la Unión Internacional de Organizaciones de Investigación Forestal (IUFRO).

En los sitios de REDD+ de la muestra, el número de pobladores que tenían conocimiento de las iniciativas de REDD+ fue bastante bajo: menos de una cuarta parte de los hogares habían oído hablar de REDD+ en términos generales. Entre los que manifestaron comprender las iniciativas de REDD+, la participación local real era también baja: el 27 %de los encuestados había participado en las etapas iniciales del diseño o la implementación, pero esta participación se reducía simplemente a haber asistido a una reunión y, en la mayoría de casos, había sido pasiva.

ESPERANZAS Y TEMORES

Los investigadores de CIFOR también le preguntaron a la población local sobre sus esperanzas y preocupaciones respecto de las iniciativas de REDD+. La esperanza más común se relacionaba con la mejora de los ingresos y el bienestar, lo cual se refleja en las actividades de mejora de los medios de subsistencia, que se han convertido en parte medular de las intervenciones de muchas de estas iniciativas. La preocupación principal también estuvo relacionada con los ingresos: la población local temía que sus medios de subsistencia pudieran verse perjudicados por las intervenciones de REDD+, o en su defecto, que no pudieran experimentar ver beneficios en términos de sus ingresos.

En estos sitios se están aplicando una serie de intervenciones de REDD+ y otras más también basadas en los bosques; estas pueden ser consideradas como condiciones de facilitación (actividades de preparación tales como la seguridad de la tenencia, educación ambiental, preparación de las comunidades), incentivos (pago por servicios ambientales, certificación, subvenciones) y desincentivos (mecanismos de regulación, cumplimiento ambiental, impuestos).

En conjunto, en todas las comunidades se están desarrollando o se han desarrollado más de 450 intervenciones basadas en los bosques, con más incentivos que desincentivos.

“Esto puede parecer algo realmente bueno -se está castigando a las personas menos de lo que se está tratando de apoyarlas-, pero esto no revela el verdadero peso de cada intervención”, dijo Duchelle. “Un desincentivo que prohíbe prácticas de rotación de cultivos puede afectar a las personas seriamente y ser muy difícil de compensar, incluso con muchos incentivos”.

De hecho, la mayor parte de los ingresos en los sitios de la muestra provenían de cultivos y ganadería, lo que indica que cualquier esfuerzo orientado a cambiar las prácticas agrícolas de estas comunidades tendrá un impacto en sus ingresos.

“Esto destaca la importancia de complementar con incentivos los desincentivos, asegurándose de compensar a las personas más de lo que se las sanciona, para evitar hacerles daño y promover los cobeneficios sociales cuando sea posible”, dijo Duchelle.

Para obtener más información sobre los temas tratados en este blog, por favor póngase en contacto con Amy Duchelle en a.duchelle@cgiar.org o con Daju Resosudarmo en d.resosudarmo@cgiar.org.

 

Originally posted on CIFOR’s Forests Blog

 

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